lunes, 12 de abril de 2010

Madre bella


Madre bella
Esfera presiosa,
Hija del Sol y la Luna.
Suspiro de amor divino, de luz celestial.
De tus pieles y calores; fríos y templanzas, somos de ti, y tú nuestra madre.
Nuestra esencia física eres tú: nuestro cobijo y hogar.

Soy un ingrato egoísta. No quiero verte llorar.
Eres tan grande, te quiero abrazar. Yo tan pequeño, pero voraz. Me abraza tu calor.

Me agacho, me inclino, veo al cielo y me arrodillo…te beso. Eso sí puedo alcanzar.
Mis manos te sienten. Tu calor, tu frio. Tu corazón caliente, desbordante de amor;
tu silencio sumiso, tu casi eterno manantial de vida.

Gordita bella que sigues girando, danzando coqueta frente al Sol. Hasta cuándo serán tus días, tus alientos, penas y alegrías.
Hasta cuando resistirás mis caprichos, egoísmos y codicias.
Es tan grande tu ser, tu corazón… hasta cuando tu naturaleza, tu belleza, tu maternidad será mía.
Hasta cuando podrás seguir siendo mi madre… hasta cuando podrás seguir siendo mi hogar.

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